
Me he convertido en una observadora nata, me quedo quieta en silencio, rodeada..y observo. Aunque parece tan obvio, nos sorprende descubrir lo que la vida enseña, parándose a contemplarla.
Se puede aprender mucho de las personas sólo con observarlas, ni siquiera hace falta ser psicólogo y conocer todas las pautas del carácter humano, ni nada parecido, sólamente observar y escuchar.
Agradezco rodearme de personas que me hacen pensar o sentir algo, personas con un mundo interior rico, amables y con una conversación fluida..personas que dejan tras de si su impronta personal, su sello ..su personalidad. Me gusta captar lo distintivo, escuchar su propio lenguaje, su carácter..sus formas. Todos somos vanidosos, creo yo, de alguna forma, y sentimos la necesidad de dejar nuestra propia impronta personal, es un modo de que nos conozcan y un modo de autoreconocernos algunas veces.
Tenemos la costumbre de dar a lo que sentimos una forma de expresión que difiere muchísimo de la propia realidad, a pesar de lo cual al poco tiempo tomamos esa expresión por la realidad misma. Nuestra noción de la realidad está reñida con la realidad verdadera, ya que, muy a menudo viene configurada por una relación inapropiada o engañosa.
Nuestra vanidad, nuestras pasiones, nuestro espíritu mimético, nuestra inteligencia abstracta, nuestros hábitos han estado en funcionamiento desde hace mucho, y la tarea del arte consiste en deshacer el trabajo anterior y en hacer que nos remontemos hacia el punto del que procedíamos, hasta llegar a las honduras en que lo que realmente existía yace desconocido dentro de nosotros.
Y lo que yace escondido y desconocido dentro de nosotros incluye hechos tan sorprendentes como que los barcos atraviesen las poblaciones, que por un instante los mares sean indiscernibles de los cielos, fantasear con que nuestros "amados" familiares perecen en una catástrofe descomunal y experimentar intensos sentimientos de amor que se encieden al contacto con una piel suave.
Es decir.. que las personas pueden ser mucho más de lo que parecen a simple vista.
Se puede aprender mucho de las personas sólo con observarlas, ni siquiera hace falta ser psicólogo y conocer todas las pautas del carácter humano, ni nada parecido, sólamente observar y escuchar.
Agradezco rodearme de personas que me hacen pensar o sentir algo, personas con un mundo interior rico, amables y con una conversación fluida..personas que dejan tras de si su impronta personal, su sello ..su personalidad. Me gusta captar lo distintivo, escuchar su propio lenguaje, su carácter..sus formas. Todos somos vanidosos, creo yo, de alguna forma, y sentimos la necesidad de dejar nuestra propia impronta personal, es un modo de que nos conozcan y un modo de autoreconocernos algunas veces.
Tenemos la costumbre de dar a lo que sentimos una forma de expresión que difiere muchísimo de la propia realidad, a pesar de lo cual al poco tiempo tomamos esa expresión por la realidad misma. Nuestra noción de la realidad está reñida con la realidad verdadera, ya que, muy a menudo viene configurada por una relación inapropiada o engañosa.
Nuestra vanidad, nuestras pasiones, nuestro espíritu mimético, nuestra inteligencia abstracta, nuestros hábitos han estado en funcionamiento desde hace mucho, y la tarea del arte consiste en deshacer el trabajo anterior y en hacer que nos remontemos hacia el punto del que procedíamos, hasta llegar a las honduras en que lo que realmente existía yace desconocido dentro de nosotros.
Y lo que yace escondido y desconocido dentro de nosotros incluye hechos tan sorprendentes como que los barcos atraviesen las poblaciones, que por un instante los mares sean indiscernibles de los cielos, fantasear con que nuestros "amados" familiares perecen en una catástrofe descomunal y experimentar intensos sentimientos de amor que se encieden al contacto con una piel suave.
Es decir.. que las personas pueden ser mucho más de lo que parecen a simple vista.
1 comentario:
Elena, cómo estás?
Un abrazo inmenso.
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